Cultivar el afecto hacia lo que uno mismo es y hace es fundamental para una buena vida, y resulta a la larga imprescindible para relacionarnos con los demás. Gran parte de nuestros problemas podríamos evitarlos si nos conociéramos mejor y actuáramos con coherencia de acuerdo a ello. ¿Somos quienes queremos ser? ¿Nos comportamos de acuerdo a nuestros valores, o los contradecimos constantemente? Nuestra principal tarea es habitar dentro de nosotros mismos, así que cada minuto que dediquemos a construirnos será la mejor de las inversiones.
Estas podrían ser algunas de las claves para una sostener una buena relación con uno mismo:
- Dedícate tiempo sin remordimiento: Aprende a prestar atención a tus intuiciones y sensaciones, escucha las buenas ideas que surgen espontáneamente y que a menudo descartas por considerarlas improbables de realizar.
- No te entretengas demasiado en repasar los errores o las tristezas del pasado: ni los tuyos ni los de aquellos que te perjudicaron, queriendo o sin querer, Revisa una vez más si has aprendido lo necesario y continúa hacia adelante. ¿Verías día tras día la misma película? Entonces tampoco creo que desees sufrir de continuo por los mismos recuerdos.
- Sé tan amable contigo mismo como desearías que fueran los demás, y cuídate tanto como haces con aquellos que más te importan.
- Crea el espacio necesario en tu vida para desarrollar tus proyectos, sé escrupulos@ y odenad@ con el tiempo que dedicas a aprender y mejorar. Planifica tu semana de modo que, al concluirlas, sientas que has sumado.
- No te compares con nadie. Dedica tu energía a construir razones para estar orgullos@ de tí mism@.
- Identifica en los demás lo que más te agrade de ellos y celébralo, compartiendo buenos momentos. Procura que, al menos por tu parte, los encuentros en la vida personal y familiar y en el trabajo sean amables y productivos.
- Ante cualquier situación de tensión con la pareja, los amigos o la familia, prioriza la comunicación. Es saludable afrontar los temas con naturalidad, y siempre que se pueda, con algo de sentido del humor. Con un poco de perspectiva y tiempo lo que en el momento parecía tan grave tenderá a perder importancia, e incluso olvidaremos las razones por las que aquello nos molestaba tanto entonces, así que restar dramatismo a los roces cotidianos nunca estará de más.
- Si tienes el convencimiento de querer cuidar de tu relación de pareja, aprende a gestionar lo que os separa cuando surgen los problemas. Nunca tu compañer@ será alguien perfecto. Tú tampoco. No siempre tienes razón. Otras veces sí. ¿Acaso importa tanto? Escoger compartir la vida es un compromiso que se renueva día a día.
- Aceptar que la vida es cambio, y saber adaptarse a ello, forma parte de hacerse adulto. Prueba cada cierto tiempo algo nuevo, sea pequeño o más importante: así estarás entrenado psicológica y emocionalmente cuando lleguen situaciones que no hayas planeado.
- No pierdas tu valioso tiempo en lamentarte, y mucho menos tortures a los demás obligándoles a soportar tus quejas. Trabaja duro para cambiar lo que no te gusta, pero entiende también que no podemos imponer sin más nuestras condiciones a la vida. Avanza a través de las dificultades con curiosidad, una disposición general positiva y buen talante, son herramientas siempre más útiles que subrayar una y otra vez lo que pensamos que no nos favorece.

