Aprovecha la magia del agua de lluvia

«Y recuerdo

la lluvia mansa, lenta, que araña los

cristales

como araño tu piel,

de la misma manera que el tiempo nos

araña

una vez descubierto

que también es hermoso amarse en la

memoria

y en la complicidad».

Mariano Maresca

La lluvia trae abundancia. En todas las religiones y tradiciones espirituales podemos encontrarla como signo de prosperidad: puesto que cae del cielo, sede divina, trae purificación, esperanza, renovación de los ciclos, fertilidad y vida. Soñar que caminamos bajo la lluvia con una sensación de bienestar predice momentos felices. Los niños de forma intuitiva e inocente buscan mojarse y jugar sin paraguas y chapotean en los charcos sin temor alguno, los pájaros la reciben desde los árboles, los ríos la recogen en su devenir.

La lluvia nos acompaña a lo largo de nuestras vidas, a través de los años, cruzando las estaciones… Y podemos disfrutar de su magia recogiéndola y dándole tantos usos como seas capaz de pensar. Resulta útil emplearla en la limpieza de nuestro hogar o negocio o en nuestro aseo personal, pues purifica los espacios y aporta energía nueva y vivificante. Sirve también para las plantas y para nuestros animales porque les dota de salud y fuerza. El agua de lluvia bendice cuanto toca, así que podemos utilizarla para limpiar y recargar nuestras piedras, cristales y amuletos, o para lavar aquellas prendas que más signifiquen sentimentalmente para nosotros.

El agua florida se prepara con agua de lluvia y canela en rama, y con pétalos de rosa o con romero. Lo ponemos todo en el fuego y cuando rompa a hervir lo dejamos a potencia baja unos veinte minutos. Cuando entibie lo filtramos y mezclamos a partes iguales con alcohol de 70º. Tras verter el líquido en un recipiente con atomizador ya estaría listo para su uso como purificador y armonizador energético para la casa o para nosotros mismos y nuestros seres queridos, pues nos proporcionará protección y buena fortuna. El agua florida puede usarse después de la limpieza de los espacios que habitamos pulverizándola con delicadeza en forma de fina bruma sobre cortinas, sofás y ropa de cama: ayudará a restaurar la energía positiva.

Durante la noche del 31 de diciembre, mientras cenamos en compañía de quienes amamos, si dejamos hervir a fuego lento en la cocina agua de lluvia, la cáscara de tres cítricos, unas cuantas unidades de especia de clavo de olor, tres hojas de laurel y una rama de canela, su poder mágico impregnará a cuantos estén allí reunidos y les preparará para recibir al nuevo año con fuerza, suerte y buen talante. El día 1 de enero, una vez colados los restos de la decocción, se riegan las plantas de la casa o el jardín con ello.

Cuando empleemos nuestra agua de lluvia podemos reforzar su influjo pronunciando mentalmente o en voz alta el siguiente decreto:

» Bendita y mágica lluvia, tú que otorgas vida,

limpia mi cuerpo, mi mente y mi espíritu

y renueva mi energía y mi capacidad de amar.

Bendita y mágica lluvia, libera todo resto negativo

y retira todo lo que no sea amor.

Bendita y mágica lluvia, nutre mi espíritu y elévalo.

Que sea yo útil y proyecte siempre luz sobre las sombras.

Gracias, gracias, gracias.

Así sea».

… Que el mágico poder de la lluvia te custodie y acompañe.

admin

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