Cómo hacer tu propio Frasco de Bruja

La wicca fue fundada en los años 50 como un intento de recuperar las antiguas creencias y prácticas paganas de los antiguos celtas. El propio término tiene su raíz en el vocablo medieval inglés «wicche», que derivó en el actual «witch» (bruja). Los wiccanos apoyan su fe en un Gran Espíritu sin género, y con sus ejercicios mágicos pretenden cambios positivos para las personas y la relación de estas con la naturaleza. Hay quien se aproxima al paganismo como un modo de activismo social, como ejemplificaron las mujeres que a partir de la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos se organizaban en marchas de protesta bajo el eslógan «Somos las nietas de las brujas que no conseguisteis quemar».

Los frascos de bruja recogen diferentes propósitos: protección, abundancia, trabajo, salud, suerte, amor… y existen tantas combinaciones de elementos como seas capaz de pensar. Podemos utilizar recipientes reciclados o escoger uno nuevo a gusto, y teniendo esto en mente siempre resultará útil atesorar arena de playa, conchas de mar, piedras agujereadas, pequeños pedazos de madera y plantas para ir usándolos en nuestros recipientes mágicos.

Necesitaremos:

  • Una botella o frasco de cristal con tapa, del tamaño que prefiramos, teniendo en cuenta que deberemos llenarla por completo.
  • Una vela blanca (o del color que corresponda a la petición: rosa para el amor, roja para rituales de autoconfianza, naranja para la creatividad y la alegría, amarilla para estudios, negocios, economía y suerte, verde para la salud, morada para la espiritualidad, azul para la serenidad…)
  • Incienso de tu preferencia
  • Sal marina o sal rosa del Himalaya
  • Hierbas y especias secas (albahaca para amor y para riqueza, canela para el amor y el éxito, clavo o menta para protección, nuez moscada para felicidad en pareja y fertilidad, romero para la fortuna y la protección, salvia para la salud…)
  • Flores secas (estambres de azafrán para el amor, lavanda para paz y armonía, margaritas o gerberas para la alegría, rosas, claveles…)
  • Cáscaras de frutas secas -pon las peladuras al sol o al horno a temperatura baja hasta que se deshidraten-. Los cítricos estimulan la energía positiva, las manzanas se asocian con el amor, los cocos con la abundancia, las uvas pasas con el éxito…
  • Piedras, cristales, cuarzos (ágata para la protección y la fortaleza interior, combate el estrés, amazonita suaviza la tristeza, amatista para la sabiduría y la paz, citrino para la claridad mental y para preservar la economía, jade para la buena suerte, piedra de luna para la creatividad, cuarzo rosa para el amor y las relaciones personales, pirita para el dinero, ojo de tigre para triunfar en el trabajo y la economía…)
  • Conchas, monedas, plumas o cualquier objeto que simbolice nuestro propósito
  • Aceites vegetales y/o esenciales
  • Papel con nuestra petición o deseo

Una vez que tengas todo lo necesario prendes la vela y el incienso (con cerillas, no con mechero) y vas introduciendo los elementos escogidos en el orden marcado: Primera capa, al fondo, la sal; segunda, las hierbas secas. Tercera capa, los objetos elegidos como símbolo de nuestro deseo. En cuarto lugar las piedras, cristales o cuarzos. En la quinta capa las flores y/o las cáscaras de frutas desecadas. En sexta posición el papel donde hemos escrito nuestro propósito, enrollado a modo de pergamino. En la sexta capa hay que verter unas gotas del aceite vegetal o esencial que prefiramos. Llegados a este punto cerramos el recipiente y lo sellamos con cera de la vela mientras recitamos:

«Con la luz del sol, traes alegría.

Con la luz de la luna, haces magia.

Traes amor, prosperidad y protección

en este encantamiento.

Haces que la vida brille como el sol

y sea mágica como la luna.

Bendito propósito, sagrada concesión».

Podemos escoger entre colocar la botella en algún lugar relevante de la casa, a la vista, u ocultarla en algún altillo o armario. Para recargar su energía podemos sacarla al sol algún día durante los momentos más cálidos y luminosos o bajo la luna las noches en que esté llena. Una vez cumplido nuestro propósito abriremos la botella y separaremos las hierbas, flores y frutas y las enterraremos en una planta o bajo un árbol, dando gracias por la ayuda prestada. Las piedras y la propia botella se limpian y pueden reutilizarse en otros hechizos.

Así que sin más… ¡prueba la magia de la Botella de Bruja!

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