«La luna vino la fragua
con su polisón de nardos.
El niño la mira, mira.
El niño la está mirando.»
Federico García Lorca.
Preparar Agua de Luna es tan sencillo que no hay excusa para no probar a hacerla la próxima vez que el calendario marque tal ocasión. Únicamente necesitaremos un recipiente de cristal, agua y gasa o pañuelo de algún material natural para cubrir la boca del frasco o botella y que no se contamine de polvo ni caiga atrapado ningún insecto. Debemos dejar que el mágico líquido se cargue durante toda la noche en alguna ventana donde la luz de la luna llegue con facilidad y la retiraremos en la mañana del día posterior cuidando hacerlo antes de que los rayos de sol incidan directamente sobre ella.
El Agua de Luna llena tiene incontables aplicaciones y estas serían algunas:
- Durante el Plenilunio se incrementan la energía y el desarrollo de lo que está vivo: podemos emplear este agua vertiéndola en el baño para potenciar la salud y el vigor, tanto físico como psicológico, o aclararnos el cabello con ella antes de terminar la ducha si deseamos que éste crezca rápido y fuerte, o utilizarla para lavarnos el rostro y ayudar a resaltar nuestra belleza natural.
- El agua mágica de luna llena puede emplearse para beber, para cocinar, para infusiones… Podemos preparar con ella tónicos caseros de flores y mascarillas para usar en nuestros cuidados de belleza diarios.
- Nuestros animales y plantas también se benefician de su influjo, es ideal que la compartamos con ellos y añadamos un poco al bebedero o la regadera. Si están enfermos y decaídos les auxiliará para aliviar su decaimiento y la recuperación será más liviana.
- Para limpiar la casa es ideal porque renueva las vibraciones y los propósitos de quienes allí vivan: es útil añadirla al agua con que limpiamos suelos, puertas y cristales, o incluso incorporar un poco en el depósito de la lavadora mientras hacemos la colada. Si llenamos una botella de spray con ella y unas gotas de nuestro aceite esencial favorito perfumaremos nuestro hogar al tiempo que restauraremos el nivel de energía psíquica.
- Nuestras piedras y amuletos quedan limpios y restaurados si empleamos este agua para lavarlos -siempre que puedan mojarse, claro está-.
- Si llenamos un cuenco o vasija con Agua de Luna llena y nos sentamos frente a ella en calma y silencio y en algún lugar tranquilo y con luz suave podemos probar a emplearla como si fuera una bola de cristal: si relajamos la vista, aflojamos los pensamientos y contemplamos su superficie con la mente despejada es posible que al cabo de unos minutos nos lleguen imágenes evocadoras de futuro.
La Luna Llena nos acompaña a lo largo de nuestras vidas como una silenciosa guía. ¡Cuántos poetas han alabado su belleza, cuántos amantes se han envuelto en su arrullo! Ella nos inspira y emociona, ilumina la noche y magnetiza las mareas… ¿Por qué no probar a recargarnos con su poder en el día a día siendo ya conscientes de sus mágicos dones?

