
El rito es un ejercicio de consciencia y regeneración, una acción simbólica dotada de significado y fuerza que nos sirve para marcar el cambio y superar etapas.
A lo largo de la historia del hombre se han seguido infinidad de rituales, las diversas formas de religión los emplean para señalar los diferentes momentos clave a lo largo del sendero espiritual y en los actos compartidos en sociedad se celebran también en forma civil o contractual (bodas, graduaciones o registro de contratos no dejan de ser diversas fórmulas rituales). La función que cumplen es hacer consciente a la persona de la importancia de su paso por las diferentes etapas, se señalan los compromisos que se adquieren con ello y a menudo este acontecimiento reafirma su valor en cuanto se comparte con la comunidad. En un ritual cada palabra y cada gesto tienen su propio valor, todo importa.
Practicar cada cierto tiempo pequeños actos dotados de carga mágica nos reconforta y reconecta con nosotr@s mism@s y con el mundo: su sentido último está en reunir, integrar y marcar la unidad con la vida y sus ciclos. En todas las culturas hay ritos consagrados a bautizos, matrimonios o de despedida de nuestros seres amados cuando mueren. Su efecto es el de sellar el cambio psicológico, espiritual, personal o social.
En este blog trataré los hechizos y rituales como una práctica mágica que ayude a que se produzcan cambios deseados. No podemos conseguir ser felices de una vez y para siempre, así que nuestra tarea es un constante rehacernos y reinventarnos. La magia opera auxiliándonos para prepararnos mentalmente, para revisar nuestros propósitos y actitudes y alinearnos correctamente con ello.
Que la magia exista no significa que puedas usarla para conseguir cuanto se te antoje. Practicarla implica dar voz a una parte de nuestros potenciales a los que no solemos dar voz, y ello exige respeto hacia los demás y responsabilidad en nuestras acciones. La estructura que nos proporcionen los pequeños rituales de este blog nos acercará a una categoría de aprendices de mago. No seremos como Harry Potter, sino más bien como la protagonista de la serie «Bewitched» («Hechizada» en Hispanoamérica o «Embrujada» en España), un tipo de bruja doméstica y divertida. Poco a poco, si mantenemos viva la inocencia que nos caracterizaba de niños y la rescatamos para activar nuestros hechizos, pronto comprobaremos cómo suceden pequeños e ilusionantes cambios mágicos.
