«Si te quedas atrapado en una idea creyendo que es cierta pierdes la oportunidad de conocer la verdad» Buda.
Suponer nos transforma, y no suele ser para bien: nuestra actitud cambia y sin que nadie pueda explicarse la razón, y es que el detonante sólo estuvo en nuestra mente. Elaborar conjeturas nos trae sufrimiento , debilita nuestras relaciones personales, mina la confianza que ponemos en quienes nos rodean, y nos habitúa a realizar inferencias injustificadas.
Sería útil que nos establezcamos una norma: «Si no preguntas, tampoco supongas».

No conviene dar nada por seguro antes de aclarar las cosas, porque suponer puede llevarnos a imaginar historias mucho más enrevesadas que la realidad. Antes de apresurarnos a elaborar a largas escaleras de inferencias es mucho más sensato preguntar, comunicar, informarnos. Apoyar nuestras decisiones y comportamientos en interpretaciones no contrastadas atenta contra los puentes que nos unen a lo razonable.
Antes de lanzarnos en plancha a arriesgadas deducciones, podemos reflexionar un instante: ¿Por qué te irrita tanto que esa persona no te responda de determinado modo, o no te trate de una manera concreta? No busques conspiraciones ocultas, sino soluciones y avances. Lo que piensas no tiene por qué ser lo que está sucediendo de verdad.
Nadie, sino uno mism@, es responsable último del propio malestar, así que no debemos exigir nada, sólo podemos pedirlo. Nos evitaríamos muchos disgustos si usáramos más el sentido del humor… ¡y del amor! y empleáramos menos tiempo en pensar mal de las razones ajenas.
Para esquivar los malos entendidos y los dramas, antes comunicación que deducciones gratuitas. Más escuchar (pero de verdad) y menos etiquetar.
Identifica lo que te preocupa y estresa y encuentra el momento para sostener la conversación que necesitas para aclarar tus dudas. No lo pospongas demasiado o los juicios se irán engrosando y cada vez resultará más difícil salir de la zona cero de resentimiento y malestar.
En esto, como en otras tantas cosas de la vida, menos es más: menos suposiciones, más salud mental y emocional.
Ante la duda, el pensamiento más sencillo, liviano y generoso. Es preferible equivocarse por haber pensado bien que arruinarse la vida tejiendo suposiciones negras.
