¿Sincronicidad o pura coincidencia?

El eminente psicólogo Carl Gustav Jung explicó la sincronicidad como «la simultaneidad de dos sucesos vinculados por el sentido, pero de manera acausal». La sincronicidad se da cuando dos sucesos, en origen independientes, transcurren a la vez y podemos encontrar un mismo sentido en ellos: un acontecimiento no es la causa del otro, pero coinciden en su significado (alguien sueña algo, y eso, de modo simultáneo, sucede, por ejemplo). Personas de diferentes lugares y de todas las épocas han relatado cómo durante la noche soñaron con el fallecimiento de alguien que efectivamente , coincidiendo con el sueño, se despide de la vida.

Cuando dos eventos suceden coincidiendo en el tiempo, de forma inesperada, y podemos atribuirle a ello un significado profundo, un mensaje, entonces se entiende que se dan en sincronicidad. Los reconozcamos como señales o no son una flecha de dirección a la que podemos atender. Todos podemos recordar haber tenido alguna experiencia de este tipo (pensar en alguien y encontrarle sin que fuera previsible, o recibir una llamada suya) y rememorar lo impactante que fue, cómo nos causó sorpresa y curiosidad. La posibilidad de la sincronicidad nos remite a una especie de conexión y armonía entre nuestras mentes y los acontecimientos externos, sugiere la existencia de un tejido en el que estaríamos, sin saberlo, conectados a todo.

El hombre ha buscado patrones que interconecten entre sí los sucesos de la historia: acontecimientos como la coronación de reyes o la devastación causada por epidemias y guerras han ido frecuentemente acompañados de señales diversas, en diferentes lugares del mundo, y a la vez.

¿Existe una profunda afinidad entre todo lo que existe y recibimos signos de ello?

¿Cuándo podemos entender que sucede algo simplemente porque es «normal», o por pura coincidencia, y cuándo que apunta a un extraordinario y profundo entramado?

En el universo matemático se definen las coincidencias como la (casi) igualdad entre dos expresiones sin que exista una relación teórica evidente. Coincidencia es concordancia, correspondencia, convergencia, correlación: fuera de las matemáticas se da entre vidas, trenzando historias, atando hilos rojos de persona a persona.

Quizás no podemos pensarlo ni entenderlo pero, ¿y si existe una causa que explica el por qué de esas circunstancias tan difíciles de producirse por pura casualidad?. La sincronicidad nos sugiere que «sucede lo que conviene», que coinciden en tiempo y en espacio los acontecimientos oportunos, sin que podamos planearlo ni prepararlo. Si permanecemos despiertos y desprejuiciados a cuanto fluye en la corriente de la vida quizás comprobemos, con curiosidad, cómo el agua desliza hacia nosotros un cesto de llaves doradas.

admin

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Volver arriba