Cuanto más entendamos de uno mismo, más cerca estaremos de comprender el mundo, y es por ello que la primera y fundamental tarea la tenemos en nuestra propia manera de ser y estar. Si no somos capaces de cuidarnos, mal podríamos velar por el bienestar de nadie más. Podría resultar obvio, pero apenas nos detenemos siquiera un segundo a considerar que somos la persona con la que viviremos todo nuestro tiempo, y esto sucede porque acostumbramos a dedicar más atención a lo que sucede fuera que dentro.

«La libertad está en ser dueños de nuestra propia vida» Platón.
No precisas que ninguna otra persona te de el visto bueno para lo que eres o haces. Sólo necesitas tu propia aprobación para vivir a tu manera. La clave de una personalidad bien asentada está en mantenerse fuerte y a la vez flexible, en saber poner límites a la censura o prejuicios ajenos, sabiendo otorgar alas a aquello que merezca el esfuerzo.
A lo largo de la vida nos vamos encontrando con personas que no entienden bien nuestras razones: podemos explicarnos, pero, nos acompañen o no en nuestra forma de vivir, continuamos siendo igualmente libres y responsables para ejercer nuestro derecho a elegir.
Hay quien afronta presente y futuro con curiosidad y talante abierto, y quien prefiere no moverse de un mismo radio durante todo su tiempo. Si tú fueras de los primeros aprovecha tu motivación y energía como el combustible que te permita llegar allí donde desees.
Si a lo largo de los años nos observamos y trabajamos en mejorar nuestros puntos débiles poco a poco descubriremos una buena sintonía con nuevas personas que nos reafirmen y enriquezcan, y habituaremos también a los protagonistas de nuestra historia compartida a respetarnos aún cuando no compartan las decisiones que tomemos.
Creer en lo que podemos (y debemos, por nuestras propias razones) cumplir nos animará a mantener la actitud y la acción adecuadas. La fe no es patrimonio exclusivo de ninguna corriente religiosa, así que bien podemos invertir esa fuerte convicción en nuestro particular potencial de felicidad.
