Vivimos deprisa, tenemos que estar aquí y allí, ser competentes y dinámicos, ambiciosos en su justa medida, prósperos, atentos a los nuestros, potenciar la salud y la belleza y cultivar una exitosa vida social… y entre tanto correr de un lado a otro consumimos las horas, los días y las semanas, los meses, sin tomar respiro ni conciencia. Hay sin embargo tantos modos de relajarse como personas sobre la tierra: vamos a aproximarnos a unos pocos, digamos cinco, mecanismos útiles para suavizar el estado de ánimo y descansar el alma.
- Dedica unos minutos a disfrutar de los placeres que te otorga alguno de tus cinco sentidos: paladea una copa de vino o mastica una fruta con plena atención y deleite, acaricia y déjate acariciar sin prisa, escucha unas cuantas canciones que te conmuevan, perfuma tu espacio con delicadeza o regálate un baño aromático y caliente, sal y contempla el cielo, las calles, el mar o los campos… Y siéntete uno con lo que haces (al principio requerirá un poco de práctica, pero poco a poco serás capaz de lograrlo en muy breve tiempo).
- Escribe. Y lee. Y escribe. Lee siempre que tengas un rato: quien redactó esas páginas te habla desde otro lugar, quizás otro tiempo, desde otra piel y diferente sensibilidad, pero comprobarás que en muchas de las líneas podrás sentirte acompañado y comprendido. Escoge tu lectura como quien elige su ropa según su estado de ánimo… ¡Hay tanto por descubrir!. Toma un cuaderno y garabatea unas palabras, expresa tu sentimiento o tu preocupación, tus fantasías o tus temores. Siéntete libre frente al papel… Quizás termines por añadirlo a tu día como una breve rutina reconfortante.
- Tómate un día completo para tí y haz lo que te agrade más sin remordimiento ni excusas: da un paseo largo caminando sin prisa y luego prepárate o encarga tu comida favorita, échate una siesta, regálate algo que deseabas hace mucho, llama a quienes amas y comparte tu tiempo con ellos. Aprovecha para ver algún capítulo de tu serie favorita y para hacer una sesión de yoga y relajación, respira y piensa solo en cosas felices. El día después te sentirás mucho más equipado para volver al mundo de responsabilidades, te sabrás más sereno y capaz y afrontarás las situaciones desde la conciencia de que siempre puedes volver a tener un día así para resetearte.
- Cuida de tí mismo: Lo que piensas, lo que dices, lo que sientes, lo que haces, lo que ves y escuchas. ¿Permitirías el libre acceso a tu casa a un tigre? Así de peligroso es permitir que nos acompañen constantemente emociones, pensamientos y hábitos que nos perjudican y desgastan. Como el tigre, podrían devorarnos.
- Duerme. Así de sencillo. Dormir bien posibilita la recuperación de nuestro cuerpo y nuestra mente, potencia la capacidad del propio organismo de auto-repararse, promueve un estado de ánimo saludable y armónico, reduce los procesos inflamatorios internos, mejora la memoria y aumenta nuestra capacidad para tolerar las situaciones frustrantes del día a día. Si no duermes lo necesario se elevan tus niveles de estrés y disminuye tu concentración, te vuelves irritable y nervioso. Prepara tu descanso nocturno con mimo y cuidado y ve bajando el volumen a las preocupaciones y la intensidad a las luces… Respira profundamente y dedica unos minutos ya en la cama a repasar los acontecimientos felices vividos. Procura no repetirte mentalmente las situaciones que te angustian porque en esas horas no podrías de cualquier modo solucionarlas, así que afloja la tensión y permite que tu cerebro se restaure para que sea capaz de encontrar nuevas soluciones.


Hace poco se posó una mariposa en mi mano durante unos segundos… estaba en paz, justo después de disfrutar de uno de estos momentos de cuidarse a uno mismo. Una magnífica lectura para mejorar la vida. Gracias.
Muchas gracias por compartir aquí tu mágica comunión con la alada… Mil besos María